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Vida del maestro Fausto Ruiz Galán

El testimonio

– Se retiró del ejército por motivos de conciencia. Trabajó catorce años como maestro ambulante.

Mi padre, Fausto Ruiz Galán, nació en Almonte (Huelva), en 1919. Su madre venía de Cáceres y su padre, que era sargento de Carabineros, de Salamanca. Él tenía dos hermanas. Su madre murió con 29 años, cuando él tenía unos nueve años, y su padre se casó otra vez. Como marginaban a los hijos de la primera madre, y él se fue a trabajar al campo con el ganado. Cuando vieron que era inteligente le mandaron un colegio religioso de Huelva, donde hizo el bachillerato.

Con 16 para 17 años empezó la Guerra Civil y le mandaron a filas con el bando “nacional”, formando parte de lo que se llamó “la quinta del biberón”.

Se incorporó a un tercio de requetés. Fue afectado por una explosión en el frente; perdió la visión en un ojo y el movimiento lateral en una muñeca, y se declaró mutilado de guerra. Para salir del ambiente familiar, se quedó en el ejército. Cualquiera que supiera leer y escribir destacaba, así que le fueron ascendiendo con facilidad.

Hacia el año 48 (con 29 años) salió del ejército temporalmente: él tenía la custodia de una persona a quien podían fusilar por “rebelión contra Franco” y le dio la posibilidad de escapar de la situación. Tuvo problemas y decidió pedir la renuncia. Era también una forma de distanciarse del ambiente enrarecido de control y sospecha que había en los pueblos.

Se fue a Cádiz, estudió en la Escuela de Náutica de Cádiz y estuvo tres años embarcado en mercantes y pesqueros. Trabajó después en Altos Hornos de Bizkaia.

Hacia 1956 empezó a trabajar como maestro ambulante en la zona de Alcalá de los Gazules. Mi padre guardaba muy buenos recuerdos de esta época. Hacia 1963 empezó a enseñar en la zona de Retín y Tahivilla (Tarifa). Después en una escuela en La Zarzuela, creo que rural. Y más tarde, hacia 1966, se trasladó a La Axarquía (Málaga).

En Málaga, a donde llegaría a finales de los sesenta, también abrió una academia para estudios administrativos, comercial, mecanografía y taquigrafía. Primero hizo él los estudios, y luego empezó a enseñar.

En 1975 se marchó a Venezuela, pero no le fue demasiado bien. En 1976 fue hacia Mallorca, donde estuvo dos años como jefe de personal de la empresa Dragados y otros dos años en Mazarrón (Murcia) como contable de empresas de productos agrícolas.

En el año 1980 está establecido en Cádiz capital. Volvió al Ejército como Reserva Transitoria Activa, recuperando antigüedad perdida. Esto le posibilitó años después ser pensionista de las Fuerzas Armadas. Siguió con las clases particulares, más como hobby, aunque sacaba un dinero extra. Yo siempre iba adelantado, porque él me daba clases. Era muy exigente y pedía mucha disciplina, cosa que yo no compartía. Cultivaba la memorización literal y las reglas.

Hasta hace pocos años, si algún vecino del barrio le comentaba que su niño tenía un problema con los estudios, él se ofrecía a enseñarle: “que se venga por aquí…”. Él conservaba algunos libros, y siempre estaba repasando cosas, para no olvidar. Tenía muy buena memoria, y cualquier texto lo retenía. Murió con 93 años y todavía recitaba pasajes de El Quijote.

La persona

– Miguel Ángel Ruiz García

Nació en Málaga en 1974, donde hizo sus estudios de bachillerato. Es documentalista y empleado público de la administración del Estado.

Su padre, Fausto Ruiz Galán, fue maestro ambulante.

Testimonio recogido en 2013

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