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Un castigo en la escuela marcó su infancia

El testimonio

– Un misionero le dejó desnudo delante de sus compañeros

Había en Málaga una barriada a la que llamaban Los Guarros, y no es que eran guarros los que la habitaban, pero de esa manera los trataban cuando, organizado por un cura misionero, los hicieron construir un colegio en El Palo, para los niños pobres como yo.

En el colegio pusieron a un maestro nacional, don José Luis, hijo de un capitán ricachón que fue uno de los castigadores de los pobres; uno de estos de la flecha. Allí entré yo de niño, porque no había otro sitio donde ir.

Casi nunca estaban dándonos clase, sino que nos tenían allí guardados como borregos. Y nosotros, con ocho o nueve años, como chiquillos que éramos, jugábamos y saltábamos por las ventanas. Un día, no sé qué culpa debí cometer para que el misionero me castigara. Me dejó encuero delante de toda la clase.

Vino mi madre a recogerme. En aquellas fechas, las mujeres amas de casa llevaban siempre un delantal, y en ese mandil me arropó ella para llevarme a casa. Eso ya no se me borró de la mente nunca. No sé qué delito pude haber cometido para que ese tío me hiciera lo que me hizo. Para mí fue él quien cometió un crimen conmigo, porque desde entonces me importa un rábano la religión que cada uno profese.

Quedaba cerca de casa un colegio para niños ricos llamado San Estanislao, y como en aquellas fechas había hambre por todos lados y los domingos se iban los ricos a su casa a comer, los pobres íbamos a comer los potajes que hacían. Aquella comida no era la misma que daban entre semana para los niños ricos. Las lentejas aquellas caían del saco al caldero sin limpiar.

Había también un centro del Auxilio Social a donde mandaban a los niños, pero mi madre no nos mandaba allí. Ella era muy buena cocinera y encontró trabajo en la panadería de Lucarrando; comía allí, y se traía comida para nosotros.

La persona

– Salvador Santana Escalona

Nació en 1931. Era el quinto de seis hermanos.

Su familia era de Los Boliches, en Fuengirola. Sus abuelos y sus padres trabajaban en el campo por cuenta ajena.

Su padre estudió en un conservatorio de música hasta cuatro o quinto, cuando sus padres no pudieron costearle más los estudios. En los años treinta militaba en un sindicato agrario. Pasaron la guerra en Melilla y después fueron repatriados a Málaga.

Trabajó en la agricultura y como maestro de campo. Después como marinero y en un negocio de restauración propio.

Se casó y tuvo tres hijos. Es un amante de la lectura. Tiene varios libros de poemas y sus memorias manuscritas.

Reside entre Tarifa y Algeciras.

Testimonio recogido en 2012

 

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