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Tres generaciones de la familia tuvieron maestro de campo

El testimonio

– Tanto su padre como él y sus hijos, aprendieron con maestros de campo

Mi madre sabía muy poco, lo justo para firmar y poco más. Pero mi padre sí sabía: hacía sus cuentas con los animales y todo lo necesario. Mi padre siempre vivió en el campo, y decía que en su tiempo también había maestros de campo. Yo le he escuchado muchas veces hablar de ello. Otros aprendían con alguien de su familia que sabía; enseñaba el padre a los hijos o el tío al sobrino.

José Pecino Ríos, que era de Los Barrios, enseñó a mis hijos, que son mellizos, niño y niña, y nacieron en 1969. Este hombre llegó a La Ahumada a través de una hermana mía, Leonor, que vivía en Las Corzas (Los Barrios) y estaba casada con Antonio Molina, de Tarifa. José les daba lección a sus hijos, y como en esos montes de Los Barrios ya quedaban pocos niños, mi hermana le dijo a José: “en La Ahumada hay unos muchos chiquillos que necesitan maestro”.

José Pecino era muy buena gente. Él no estuvo en la guerra, quizás porque el padre murió jovencillo, pero sufrió mucho, porque ellos eran de izquierdas, y a la madre la cogieron los de este lado, la pelaron al cero y la arrastraron por las calles de Los Barrios. Después la metieron presa. Decía José que su madre murió de pena.

Cuando mis hijos tenían nueve años (1978) pasaron a la Residencia Escolar de Tarifa. Ya estaban un poquito preparados, y en la escuela los metieron en segundo. Chan Delgado, un vecino, se dedicaba a recoger a los niños del campo con un Land Rover: los llevaba a Tarifa los lunes por la mañana y los recogía el viernes.

La persona

– Juan Atanasio Moya

Nació en La Ahumada en 1938 y es el noveno de diez hermanos. Su madre era de El Chivato y su padre de La Ahumada.

Tenían cuatro fanegas de tierra, ovejas, vacas y cabritas. Cultivaban trigo y productos de huerta.

Se casó y tuvo dos hijos, que se criaron en La Ahumada.

Testimonio recogido en 2012

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