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Enseñó a los niños y niñas en una ermita escuela

El testimonio

– Trabajó como maestra en una ermita escuela

Desde que murió mi padre, con 45 años (hacia 1953) mi madre y yo salimos adelante como podíamos.

El padre Valenzuela vivía en Bolonia y trabajaba en Bolonia, El Chaparral y La Gloria. Todas las semanas le dejaban un caballo para venir a la ermita de La Gloria a dar misa. Nosotros bajábamos a misa semanalmente, y el padre, que sabía que yo había aprendido bien con José Tejado Navarrete, me propuso que trabajara enseñando en la ermita. Él me pagaba creo que 500 pesetas al mes.

Enseñé a los chavales de Las Cumbres, La Gloria y El Realillo. Algunos venían andando a diario unos pocos de kilómetros. Desde las nueve o diez de la mañana, y hasta las dos o por ahí. Ellos llevaban sus libros, catecismos y cuadernos y yo tenía los míos. Algunos usaban pizarrita para las cuentas. Eran de diferentes edades, pero yo les daba a todos a la vez: tocaba sumar, restar, escribir o dictado, y todos iban juntos. Y aparte les daba catequesis.

La ermita de La Gloria la construyeron los vecinos, arrimando piedras y en terreno público. Con el tiempo, el cura se hizo dueño de ello y ahora va allí su familia a veranear. Se usó como ermita y como escuela. Después de ir yo iba una prima mía a dar clases, y después iba una hija de Curro Jiménez, Antonia Jiménez.

La persona

– Dolores Ruiz Jiménez

Nació en 1943 en La Gloria. Tiene un hermano. Sus padres trabajaban en el campo. Tenían tierra y vacas.

Después de casarse emigró a Francia cuatro años, trabajando como cajera en una fábrica. Al regreso a Tarifa, ella y su marido tuvieron un bar.

Testimonio ofrecido en 2012

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