You are here

Sus maestros ambulantes hacían un recorrido pendular

El testimonio

– Sus maestros ambulantes hacían un recorrido pendular. Aprendió con los maestros José Pérez Barranco, Estaban el Melero y Pepote (José Adama Reyes).

Mi madre había nacido en 1916, en el cortijo de Ramos (que pertenece a La Peña) y sabía leer y escribir correctamente y sin faltas de ortografía. Tanto ella como sus hermanos y unas primas habían tenido un maestro particular ambulante: Canastos o El hijo de la Canasta. Sería hacia 1924 ó 1925.

Los cinco hermanos mayores tuvimos maestros particulares. Las pequeñas estudiaron en el pueblo. Entre el partido de Valdrés y Poblana éramos unas treinta familias. Donde Ramos estudiaban cinco al menos, y los de El Relinque se juntaban con los chicos de El Pozuelo. En mi casa una muchachilla ayudaba a mi madre, y mi padre también pagaba para que ella recibiera clases. Si había algún zagal, también.

Mi primer maestro lo tuve con unos seis años. Era una persona mayor, se llamaba José y le decían La Liebre. No lo tuve más que unos días. Hacia 1952 vino un señor de Algeciras llamado José Pérez Barranco. En 1954 se colocó de guarda en el parque municipal de Algeciras, y dejó de dar clases.

Él dormía una noche en mi casa y otra noche en El Puntal, al final de Los Zorrillos, que ya que pertenece a La Ahumada. Dábamos clases por la tarde noche, y al día siguiente por la mañana. Nos dejaba deberes y marchaba por Poblana hacia El Puntal. Dormía allí, y el día siguiente regresaba. De modo que recibíamos clase todos los días, uno de mañana y otro de tarde. Y aquel a quien le pillaba a mitad de recorrido, recibía también a diario.

Él vivía en Algeciras, a donde iba el fin de semana. Tenía mujer, y a veces se la traía a ella. Tuvieron una niña, creo que se llamaba Rosita.

Teníamos una enciclopedia para todos, el cuaderno de rallas, la pizarrita y la tiza. Él llevaba su carpetita y era muy organizado con las clases; más que otros maestros. La tarea había que hacerla. Todos los profesores que tuve eran rigurosos en ese aspecto.

Mi padre, nacido en 1912, estaba muy bien preparado y le gustaba mucho leer. Hubo un tiempo en que no llegaba nadie por allí, y él nos ponía leer, a hacer dictados o tarea.

Hacia 1956 y 1957 aprendimos con Esteban El Melero (Esteban Fernández). Él tenía una huerta a la salida de Tarifa, cuyos productos vendía. A mi casa llegaba en un burrito. Era muy mayor. Era un buen profesor, muy preparado en matemáticas. Tenía un carácter fuerte y picón; de convivencia difícil. Nosotros, como estábamos educados para respetar al profesor y a la persona mayor, no teníamos problema con él.

La persona

– Alfonso Alba Escribano

Nació en 1946 en Tarifa. Es el segundo de nueve hermanos. Se crió en Valdrés. Su familia trabajaba la tierra y tenían animales, trabajos en los que él participó desde los seis años.

Tras el servicio militar hizo un curso de Promoción Profesional del Ejército (PPE) y en 1968 se fue a trabajar a Barcelona. En 1977 empezó a trabajar en Tarifa.

Está casado, con dos hijos y cuatro nietos.

Testimonio recogido en 2013

Deja un comentario

Top