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Su padre le preparó para trabajar como maestro

El testimonio

– Su padre le preparó para que retomara su trabajo de maestro

Mi padre fue a Tarifa a echar una temporada de siega, y en el 44 ó 45 mandó venir a por nosotros. Y empecé a trabajar con mi padre, segando. En las temporada en que no había trabajo, empezó a trabajar enseñando como maestro de campo, yendo por las casas, y reuniendo a los niños en el cortijo más céntrico de la cortijada.

Un maestro de campo es un maestro que no tiene título, pero tiene suficientes conocimiento para enseñar a una persona que no sabe nada. En aquellas fechas, ni había coches para llevar a los niños al colegio y recogerlos, ni comedores. Tenía que haber maestros sin título que enseñaran a los niños que estaban lejos de las escuelas y no podían desplazarse a ellas. El por qué lo sabe todo el mundo: en España no se han dedicado nunca a la enseñanza, porque lo que querían era tener borregos, y eso éramos todos, borregos.

Yo me salvé de la serie borreguil porque tuve un padre que me empujó y me inculcó saber. Mi padre era un hombre recto y con mucho sentido de la responsabilidad. Cuando la edad no le permitía desarrollar su trabajo de modo normal, y conforme iba enseñando a los niños, me fue preparando a mí. Yo era entre los hermanos el que estaba mejor preparado y aquello me motivaba. Yo desde niño, veía un papel en el suelo, y como tuviera letra lo cogía para leerlo.

La parroquia donde él trabajaba (Los Majales, Potrero Alto, Fuente Molín…) me la dejó a mí, y él cogió más hacia Puertollano, Caña Jara (donde había unos huertos de un tal Valencia) y El Mastral.

Yo no contaba con los libros de mi padre, pero como allá donde yo iba mi padre ya había estado y les había dado explicaciones, conforme yo iba enseñando empecé yo a aprender. Aprendí a ser maestro dándoles clase a los niños. Con lo que ellos me iban contando y lo que tenían escrito en las libretas, fui desarrollando la mente. Así empecé a navegar por los campos aquellos. Pero no podía en ningún lado decir que yo era maestro, porque no tenía título.

Puse fin a la enseñanza en 1951, porque tuve que incorporarme a filas. A mi regreso, mis padres se habían trasladado a Tarifa, y hacia 1953 volvieron a su lugar de origen. Yo ya salía con mi mujer y decidí quedarme en Tarifa. En el campo el trabajo empezó a aflojar, y como había hecho la mili por la marina, salí con un hermano mío a la mar. Los comienzos me costaron muchísimo, pero me hice a la idea de que no había otra cosa. Más adelante estudié algo de náutica y tuve un nombramiento de patrón.

La persona

– Salvador Santana Escalona

Nació en 1931. Era el quinto de seis hermanos.

Su familia era de Los Boliches, en Fuengirola. Sus abuelos y sus padres trabajaban en el campo por cuenta ajena.

Su padre estudió en un conservatorio de música hasta cuatro o quinto, cuando sus padres no pudieron costearle más los estudios. En los años treinta militaba en un sindicato agrario. Pasaron la guerra en Melilla y después fueron repatriados a Málaga.

Trabajó en la agricultura y como maestro de campo. Después como marinero y en un negocio de restauración propio.

Se casó y tuvo tres hijos. Es un amante de la lectura. Tiene varios libros de poemas y sus memorias manuscritas.

Reside entre Tarifa y Algeciras.

Testimonio recogido en 2012

 

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