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Su maestro, Pepe Rondón, llegaba por las mañanas en un burro

El testimonio

– Su maestro, Pepe Rondón, llegaba todas las mañanas desde Facinas en un burro

La sierra del Cobujón de Las Corzas estaba acotada, pero nosotros metíamos allí las cabras, hasta que ya los guardias empezaron a denunciarlas. Mi madre tenía las cabras para poder vivir de otra manera y no podía quitarlas. Durante un año o dos las llevábamos a diario a Ojén, cerca de dos horas de camino, porque eso no estaba acotado. Nos poníamos tocas: un día venía mi hermana con mi madre, otro día yo, que tenía diez u once años, y otro mi otra hermana. Mi padre padecía de asma y no podía andar mucho.

Hasta que un hombre llamado Juan El Chivero dejó una casa libre en Ojén, en un lugar que llaman La Pasá l’ Ajogao (La Pasada del Ahogado) y nos fuimos para allá.

Con unos once años, hacia 1968, tuve yo un maestro de campo, Pepe Rondón, que venía en un burrito desde Facinas hasta la Venta de Ojén (unos 15 kilómetros). Tendría él cincuenta años, y se llegaba por la mañana a la casa de cada vecino de la venta, a darles lección a los niños o las niñas.

Mi hermana Isabel y yo, y cuando el maestro se iba, queríamos enseñarle a mi hermano. Pero él era muy testarudo, rompía las hojas de los cuadernos y acababa pegándonos. No quería aprender.

A los pocos años Pepe Rondón dejó de venir, y ya no llegó ninguno más. Entonces mi hermana y yo nos poníamos por nuestra cuenta, porque se nos metió en la cabeza de aprender, y nos compraba mi padre planas, cuadernos y libros para que leyéramos.

La persona

– Josefa Castro Lara

Nació en 1957 en El Cobujón de Las Corzas (sierra de Los Barrios). Es la segunda de cuatro hermanos.

Su madre sembraba huerto, criaba cabras y cerdos y los vendía, y su padre hacía hornos de carbón y vendía el carbón.

Cuando se casó, se fe a vivir a Las Higuerillas (Tarifa), donde vivía su marido.

Testimonio recogido en 2012

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