You are here

Su maestro no enseñaba religión

El testimonio

– Su maestro, Jerónimo, no enseñaba religión, pero ella lo aprendió por su cuenta. Sus abuelos y sus padres sabían leer y escribir.

En mi casa habíamos tres hermanos (dos hembras y un varón, el pequeño), y Jerónimo nos daba clase una o dos horas. Jerónimo empezaba a dar clases por el Cortijo de La Tabla, luego al cortijo de Cantos, a La Angostura (que era el nuestro) y a La Herradura. La mayoría de estos cortijos ya no tiene gente.

En los años cincuenta, cuando yo le conocí, Jerónimo era ya mayor. Iba con un bastoncito, el pobre. Era un hombre muy cariñoso y agradable con nosotros. Fumaba demasiado, incluso dando clase. Era de estos fumadores antiguos que no sacudían la ceniza, y al final el cigarro estaba recomido de la candela.

Con Jerónimo aprendí a leer, escribir, sumar y restar. Y aunque nunca nos habló mal de la religión, no nos enseñaba nada de eso. Como me gustaba mucho, yo me compré un catecismo y aprendí por mi cuenta todas las oraciones.

Mis abuelos paternos sabían leer y escribir. Mi padre nació en 1911, se crió en El cortijo de la Ese (o de La Curva) y después vino al cortijo de La Tabla. Mi madre nació en 1910 y se crió en Arroyo Viñas. Ambos sabían leer y escribir. Mi madre me contaba que tuvo un maestro ambulante.

Mi padre conservaba un libro llamado “Los Cuentos del Abuelo”, fechado en mil ochocientos y algo, que recogía la historia de dos niños, Emilia y Juanito. Y tanto mi madre como mi padre tenían un Manuscrito, para aprender a escribir cartas, que lo habían usado desde pequeños.

En Arroyo Viñas, en casa de mi familia, se quedaba un maestro llamado Andrés Señor. Mi madre contaba que le gustaba hacerse su comida: cogía espárragos y se los preparaba. Ya había aparatos de radio, y él no aguantaba el himno nacional, que ponían antes de empezar el parte de Radio Nacional… ¡porque había pasado tanto con el régimen de Franco!

La persona

– Pepa Muñoz

Nació en 1944 en el cortijo de La Angostura (Tarifa). Su familia vivía de la agricultura y el ganado. Con once años se trasladó a otro cortijo en la parte de La Costa, y tras casarse emigró con su marido a Alemania. Ella regresó para dar a luz en Tarifa, y su marido se quedó algunos años más.

Le gusta mucho leer y tiene una caligrafía muy cuidada. Está muy interesada en la cultura local.

Testimonio recogido en 2012.

Deja un comentario

Top