«

»

Su maestro le regaló un Catón

El testimonio

– Su maestro le regaló un Catón. En el frente le escribían las cartas para su madre.

Con catorce años (1934) yo estaba guardando animales en Las Cabrerizas, y de noche veníamos hasta el pueblo, que estaba a dos kilómetros, donde nos daba clases un maestro nacional llamado don Juan, que le decíamos Cara Ancha. Doña Pilar era su mujer. Los dos daban clases en una escuelita a los niños chicos de día, y a los mayores de noche. Cuando el padre no podía, nos daba clase un hijo de ellos, José María.

Juan me regaló a mí el librito de El Catón, para que yo me aplicara. Y me sirvió después, porque yo me lo llevaba cuando iba a guardar las cabras y aprendía.

Pero duró un mes la escuela que recibí. No pude estudiar más, porque me tuve que venir al campo a escardar, segar trigo y esas cositas.

Yo estaba en el cortijo de los Perea en Las Cumbres, guardando ovejas, con trece años. Allí conocí a Sebastián Muñoz, que vivía en Las Canchorreras y venía dando clases por los cortijos: Las Cumbres (donde daba clases a la hija de Miguel Perea), El Alamillo, Las Canchorreras… Cuando se acercaba a una casa, tocaba una corneta. Miguel Perea decía que Muñoz era mejor que Sanabria, otro maestro que enseñó en la zona.

Mi hermano Cristóbal y yo fuimos a la guerra. Él era de la quinta del 27 (había nacido hacia 1907) y yo tenía 18 añitos. Yo estuve 16 meses sirviendo. ¿Qué le vamos a hacer? He pasado mucho… Yo no tenía que haber ido al frente siquiera, porque soy del cuarto trimestre y me llevaron equivocado en el tercero. Era tan joven que ni me afeitaba todavía.

En la guerra yo no sabía escribirle una carta a mi madre, porque no había llegado a aprender. Un vecino llamado Curro Tapia me escribió a mí las cartas. Allí en el frente no enseñaban nada, nada más que a estar bajo tierra.

Era el octavo Batallón de Cádiz, Cuarta Compañía, 21 división. Y no podía decirles que estábamos en Castuera. Si lo ponía en el sobre me lo quemaban, así que yo lo decía a mi madre en la carta: “Mira, he visto a un primo nuestro por Castuera…”. Así ella ya sabía.

La persona

– José Cózar Valencia

Nació en 1920. Eran ocho hermanos. Se crió en una huerta de Salaviciosa que su padre compartía con tres hermanos.

Desde los ocho años ayudaba a su padre a hacer carbón y en las tareas de arado, siembra y recolección. Con 8 años empezó a guardar cochinos con su tío y con 14 se fue a trabajar a otras fincas.

De 1941 a 1960 trabajó como consumista, y después como municipal en Tarifa, a donde se trasladó.

Testimonio recogido en 2013

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *