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Su hermano estudiaba la enciclopedia bajo un peral

El testimonio

– Estudió en una escuela religiosa, en una particular, y con maestro de campo. Su hermano estudiaba la enciclopedia bajo un peral.

En Tarifa, primeramente estuve en el colegio de las monjas. Cuando hice la comunión, con ocho años, pasé al colegio particular de don José el Gordo, que enseñaba muy bien. Allí estuve unos seis años. Éramos una pila de niños estudiando con él. En la escuela nacional estuve poco tiempo.

El primer maestro que yo tuve al llegar al campo fue Antonio López, que le decían Requena. Nos daba lección en su casa por las noches. Unos llegaban a caballo y otros íbamos montados en burro, pero eso no lo tenía todo el mundo. Yo conocí por allí a chavales que andaban descalzos. Éramos unos quince alumnos. Casi toda esa gente emigraron en los años sesenta, cuando comenzó la construcción en la Costa del Sol.

Aprendíamos por la noche, después de cenar. Y en el tiempo de inverno, más que nada. De día, uno estaba con las cabras, otro con las ovejas, o en la huerta… Ya en las primaveras los noches son muy cortas, había que levantarse a las claras del día para arar los huertos y no daba tiempo a estudiar. Esto si no llovía; cuando llovía mucho, no se podía ir.

Aquel hombre tenía muchos libros. Tenía un diccionario, me acuerdo yo, y me dice un día, “Eduardo, ¿qué es un porcino?”. “Mire usted, Antonio… yo no sé lo que es un porcino”. “¡Un porcino es un cochino!”, me grita. “Pues yo me entero ahora…”.

Yo siempre veía que Requena estaba fritito, sin un duro. La mujer, Bernarda Moya, le decía a mi padre, “¡Ay, Eduardo! me hacía falta media faneguita de harina para poder amasar”. A muchas familias le quitó mi padre el hambre.

Yo tengo un hermano al que el campo no le gustaba para nada. Mi padre lo cogía para echar la simiente y él se quitaba de en medio y iba a leer tendido bajo un peral. Se ponía a estudiar como podía una enciclopedia de aquellas, y así se preparó un poco para irse a la Guardia Civil.

A mí no me gustaba mucho la escuela, pero si hubiera estudiado, habría estudiado la Historia de las guerras. Y tengo una colección completa sobre el bandolerismo andaluz, El Tempranillo y todos los bandoleros, del primero al último. Yo creo que he aprendido lo suficiente para lo que he necesitado en la vida. Hombre, los tiempos cambian y hay cosas que no sabe uno, pero siempre tienes quién te lleve.

La persona

– Eduardo del Río Delgado

Nació en el año 1944 en Tarifa. Sus padres se criaron en Ribera de los Molinos y vivían del ganado que tenían y de la siembra en su finca.

Se crió con sus abuelos en Tarifa, y hacia 1958 regresó al campo con sus padres.

Testimonio recogido en 2012

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