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Su bisabuela aprendió en la Casa Cuna de Cádiz

El testimonio

– Su bisabuela aprendió en la Casa Cuna de Cádiz

Mi primo José Araújo se iba a enseñar a las casas había muchos varones (donde Luis Paco, por ejemplo), porque antes se prefería que aprendieran los hombres, más que las mujeres. Yo me pegaba a mi hermano para aprender. Por eso, cuando vino Del Castillo a enseñarnos, yo ya sabía escribir algo.

Pero en Puertollano no creas, que las niñas se interesaban mucho por aprender, y casi todas sabían. Las hermanas de mi padre leían muy bien. Daba gloria escucharlas. De noche mi tía Curra leía una novela y otras escuchaban. A mí me encantaba. Yo guardaba uno de sus libros, Genoveva de Bravante, y se lo comió la carcoma.

A mi madre la crió una tía, Juana Meléndez, y ella sabía leer muy bien. Mi bisabuela, que era su madre, era de la Casa Cuna de Cádiz. Ella vino de allí con doce años, cuando la adoptó una familia que vivía en Puertollano. Aprendió en la Casa Cuna, sabía de costura y era muy religiosa. Por eso mi tía abuela sabría tanto.

Yo veo a mujeres del pueblo con la edad mía, que tenían escuela y asistieron, pero no saben nada. Y eso que tenían luz eléctrica y todo, que yo he estado haciendo deberes y se me ha volcado la candileja de aceite en el papel… ¡Y cómo se ponía todo! Yo creo que la gente de campo ponía más interés en aprender, porque no tenían otras distracciones.

La persona

– Victoria Marín Vergara

Nació en 1939 en Puertollano. Es la cuarta de seis hermanos.

Sus padres tenían tierras de propiedad. Sembraban forraje para los animales (vacas, cabras, cerdos y ovejas que pastaban en dehesas municipales) y verduras para la familia. Además de gallinas, pavos, conejos…

Le gusta mucho leer.

Testimonio recogido en 2012.

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