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Siempre ha habido maestros de campo

El testimonio

– La mayoría de los maestros eran trabajadores del campo que sabían algo más.

La mayoría de los maestros eran personas como somos todos, y no tenían título de maestro, como los de hoy. Trabajaban como nosotros y estaban un poquito más desarrolladas porque habían aprendido alguna cosilla, quizás de otro maestro de campo. Porque siempre ha habido maestros. Así que le echaban valor y decían, “voy a dar lecciones a los chiquillos de casa en casa”.

Porque entonces casi no había escuelas, y las que había no eran suficientes. Se le decía al maestro, “si usted viene a tal hora le da clases a dos chiquillos”. Entonces no se le podía pagar ná. Al final de mes había que buscar cuatro, cinco, diez pesetas y dárselas, porque él también tenía que sustentarse.

La comida la hacía en las casas donde llegaba. Le daban de desayunar o de almorzar, o le daban una docena de huevos, si la había. Porque entonces no había nada. Una rebanada de pan tostado con aceite, o frita, para desayunar. Un gazpacho o un potaje para almorzar. En ese tiempo no se comía tanta carne y no se veían los filetes. Un guisadito de carne, si era el cumpleaños de alguno.

Lo poquillo que yo sé, lo he aprendido así. Unas veces con uno, otras veces con otro, que venían ambulantes. A lo mejor estábamos echando carbón y uno daba una voz, “¡que está el maestro aquí!”. Y el maestro era uno igual que nosotros.

Unos aprendieron más y otros menos. Las cuatro reglas, y leer amontonando las letras, que es lo que hace uno. Pero entonces no había tiempo de ponerse a estudiar, porque había que trabajar con los animales, la huerta y la casa. Te ponía cuatro cuentas para hacer y planas para escribir o leer, y ya está.

Entre nosotros también nos dábamos ánimo y nos enseñábamos, el que sabía más al que sabía menos. Antes no había luz, ni televisión. Lo que había de noche era comer y acostarse, o comer y estudiar algo. Leer, escribir a la novia… o escribir a cualquiera, como que fuera la novia.

La persona

– Antonio Gil Marín

Nació en Puertollano en el año 1931, donde sigue viviendo. Su padre era carbonero. Él ha trabajado en el campo y con los animales.

Testimonio recogido en 2012

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