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Represión franquista contra el maestro Diego Lozano Meléndez

En 1938 el maestro de campo Diego Lozano Meléndez es detenido en La Ahumada (Tarifa), donde estaba escondido. Varios vecinos del lugar son también encarcelados e interrogados, acusados de socorrerle.

La noche del 2 de enero de 1939 un vecino de La Ahumada (Tarifa) indicó a la Guardia Civil que Diego Lozano, Diego el de los Canastos, estaba oculto en un abrigo en Hoyo Quintero, de La Ahumada. Allí mismo detuvieron a Diego, y hallaron dos colchones, ropa, unas alpargatas, enseres de cocina y tabaco. Diego Lozano Meléndez, hijo de Francisco y Sebastiana, había nacido en Tarifa, tenía sesenta años, estaba casado y vivía separado de su esposa desde 1914. Era considerado “de ideas extremistas y peligroso, huido al iniciarse el movimiento nacional”.

Tras su interrogatorio, Diego firmó una declaración donde explica que su oficio era maestro de escuela rural sin título, y que se dedicaba a dar lecciones en los caseríos de la zona. Que hacia agosto de 1936 estaba dando lecciones por el campo, y al enterarse de que era perseguido por las autoridades (por haber sido presidente de la Unión General de Trabajadores en la aldea de Facinas desde agosto a noviembre de 1933), se marchó a la sierra, donde permaneció oculto en varios lugares. Explica en el documento que siempre estuvo solo, que no vio a nadie como él en la sierra y que no había usado ningún arma.

Declara que varios vecinos de La Ahumada le ayudaban a su sustento. Detuvieron como encubridores a once campesinos y a un recovero de Algeciras llamado Armenta. De los detenidos, Antonio Gómez Fuentes, Juan Atanasio Cote, Francisco Valencia Lozano y Pedro Serrano Román habían estado afiliados al Sindicato de Trabajadores del Campo de Tarifa (del Partido Socialista). Los otros siete eran Cristóbal Cote Castro, Luis Noria Ruiz, José González, Manuel Román Romero, Miguel Gómez Quiñones, su hermano Alfonso Lozano Meléndez (que entonces tenía 78 años), y Salvador Martín Ruiz.

En los escritos que hubieron de firmar los detenidos, dicen saber que Diego Lozano era “de ideas izquierdistas”, que había sido presidente de una “sociedad” en Facinas y que hacía “propaganda extremista” entre los trabajadores. Que hace unas semanas habían comprobado que Diego se refugiaba en una cueva cercana y le habían dado pan porque él se lo había pedido (uno afirma que no le dio pan porque no tenía). Afirman que no habían denunciado por temor a represalias contra sus familiares. Uno de ellos explica que no denunció  porque vio que Diego estaba enfermo, y otro dice que no sabía que estaba fugitivo.

Diego fue condenado por adhesión a la rebelión a reclusión perpetua y a inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, y se absolvió a los demás procesados. Sería conducido a la prisión del Puerto de Santa María en enero de 1940. En 1943 se le conmutó la reclusión perpetua por la de seis años de prisión, y dejó extinguida su condena el 6 de enero de 1944. En septiembre de 1945 sería archivada su causa.

Tomado de: La justicia franquista en Tarifa a través de Diego Lozano Meléndez, Félix Plá Álvarez y José Chamizo Morando. Por José Manuel Algarbani. En: Al Qantir 12 (2012). A partir del Archivo del Tribunal Militar Segundo de Sevilla. Causa 451 de 1939, consejo 86.

3 comentarios

  1. JJ Señor

    Por esa época, y según mi madre, había un escondido en el abrigo del Tajo de Joraz, en la sierra de El Paredón (bastante cerca de La Ahumada). Ella estaba un día jugando a las exploraciones, con 13 ó 14 años, junto con su hermano Rafael, dos años menor, y el escondido les asustó lanzándoles piedrecitas. El maestro acertó con sus intenciones, pues los niños volvieron a casa asustados porque en el Tajo de Joraz un espíritu les había tirado piedras. Mi madre no conoció personalmente al maestro, o no lo sabe, pero su padre, mi abuelo, sabía que estaba allí y también contribuyó a darle alimento; pero eso no fue conocido por las autoridades. Mi abuelo, un personaje famoso, era conocido como “Requena”.

  2. Juan Manuel Pizarro

    Buenas,
    Me gustaría saber la ubicación aproximada de la cueva en la que se ocultó este señor. Conozco algo la zona pero no ubico el “Hoyo Quintero” que se menciona. En los mapas sí aparece, por la sierra de Ojén, el cerro del Hoyo de las Cabras y el Hoyo de la Senda, pero no el Hoyo Quintero.
    Lo único que he encontrado con el nombre de “Quintero” son las Casas de los Quinteros, lo que hoy día podría ser el cortijo de la Longanilla.
    En resumen ¿Podría estar por la parte de Ojén o por la sierra del Paredón, como se menciona en el comentario anterior? Tengo un blog en el que trato de mezclar la historia con el senderismo y me interesaría mucho tratar de encontrar este lugar.

    Gracias.

    1. memoriaoral

      Hola Juan Manuel.
      Gracias por tu interés. Si miras los testimonios recogidos que hablan de Diego Canastos, comprobarás que ofrecen varias referencias de lugares donde estuvo escondido: La Cueva del Tío (también llamada La Cueva de Diego), una laja de La Palanca, la Laja Joradada en Longanillas y el Tajo de Joraz en la Sierra de El Paredón. En muchos casos se trata de abrigos o piedras en visera, más que de cuevas. Te enviaré referencias de las personas que los aportaron. Creo que no tendrán inconveniente en acompañarte al lugar o darte indicaciones. La vida de Diego Canastos bien merece una “ruta con historia”, así que espero que pronto podamos ver el fruto de tus averiguaciones.
      Un saludo, Beatriz

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