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Juan Mena enseñó por La Costa desde principios del siglo XX

El testimonio

– Juan Mena enseñó por La Costa desde principios del siglo XX hasta que era anciano

Mi madre firmaba algo. Ella nació en 1904 y tendría 8 ó 10 años cuando aprendía con Juan Mena; hacia 1912. Mis tías aprendieron más que ella; no sé si es que mi madre era mala, o tenía que bregar más en la casa por ser la mayor. Un hermano que tenía, el tío Perico, no sabía ni firmar.

Mena nos daba lección a mí y a mi hermano mayor. Sería hacia 1940, 1942. Yo era muy malo para la lectura, y mi hermano era todo lo contrario. Cuando cogíamos los animales, yo le tiraba el libro porque quería jugar. Y mi hermano, si tenía tiempo, dejaba el juego y se iba con unos soldados que había en un nido de ametralladoras, para que le ayudaran a leer los libros. De modo que cuando venía el maestro, ya sabía él la lección, y yo no sabía nada.

Un cabo que sabía mucho le decía a mi padre, “este niño, es una lástima que usted lo tenga en el campo, porque el día de mañana puede ser algo”.

Este hombre enseñó a mucha gente, y los enseñó bien. Por mi casa pasaron cuatro o cinco maestros ambulantes, y Juan Mena fue el mejor que hubo. Mi hermano sólo aprendió con él y ha sido guarda forestal.

En una casa se quedaba una noche, y otra noche en otra casa. Iba hasta Arroyo Viña y toda esa parte. Cuando se quedaba en casa, charlaba con mis padres, pero como no querían que los niños nos enterásemos de las conversaciones, la mitad de las veces mi padre nos decía, “¡ya te puedes quitar de en medio!”.

Mena era muy mayor cuando me daba lección. Me señalaba la lección en el libro de El Catón; yo pasaba una hoja o dos y le decía, “ya he terminado”, y él no se daba cuenta. Me tenía mucho coraje, porque yo era muy malo. Cuando se iba acercando a la casa, yo le ataba en el camino un carnero que era muy bravo, ¡¡que le pegaba unos trompazos!! El hombre era tartajoso, y llegaba diciendo, “¡¡te te te tengo diiícho que que que no ates el carnero en el camino!!”.

En el invierno siempre llevaba una pelliza puesta, y la botella de ron en el bolsillo. Estaba ya muy torpe. Cuando hacía Levante, iba él por la cañada de El Caballo, se le enganchaba la pelliza en el alambre y no podía salir. Me decía mi padre, “anda, ve a ayudar a Juan Mena”. Y yo le decía, “yo no voy”.

La persona

– Juan Díaz Vasallo

Nació en 1931. Son tres hermanos. Sus padres vivían de la agricultura. Su abuelo paterno, en una tierra arrendada en El Hondón (Guadalmesí). A principios del siglo XX su abuelo materno llegó a Oliveros como guarda de animales para los Núñez Morales, y aquí se instaló su familia.

Se casó en 1958 y se trasladaron a Tarifa hacia 1980.

Actualmente vive en Tarifa y a diario atiende los animales y huerta en su casa de Oliveros. Parte del camino lo hace andando, y parte a lomos de su burro.

Testimonio recogido en 2013

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