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Francisco Sánchez Vite, maestro escuela de El Algar (Medina Sidonia)

El testimonio

– Su tío Francisco Sánchez Vite fue maestro sin título en una escuela de El Algar gestionada por pequeños propietarios.

Mi tío Francisco Sánchez Vite era el hermano más chico de mi madre. Nació en Vejer. Mi madre y sus hermanos fueron a la escuela, .

En la guerra le cogieron preso, como cogieron a tantísima gente; mi madre no me explicó más. Cuando salió libre, volvió a Vejer y se casó con una hermana de mi padre a quien ya hablaba. Por eso somos primos por las dos partes.

Él se fue a trabajar como maestro escuela a El Algar, un pueblecito a la vera de Medina Sidonia. Él no tenía carrera, pero sabía muchísimo. Cuando me quedé sin madre, con ocho años, me repartían entre los familiares. Y a veces me tocaba estar con mi tío Paco.

En El Algar a los que tenían animales y fincas, y que sin ser señoritos juntaban algo de dinerito, les decían los pelaos. Esta gente se pusieron de acuerdo para juntar dinero y hacer una escuela en el pueblo, con sus bancas nuevas y todo. Había por lo menos setenta niños que estudiaban allí.

En las temporadas en que me quedaba con mi tío Paco, iba yo a esta escuela. Él era el maestro, y le pagaban un sueldecito. Tenían una casita allí cerca y mi tía criaba gallinas, pavos, cochinos y borregos. Mi tío sólo trabajó de maestro; ese era su oficio.

Fíjate si sabía mi tío, que don José Mora Figueroa (mi abuela trabajaba para su padre), cuando iba a escribir cartas para alguien importante, lo mandaba llamar para que le escribiera las cartas a mano. Luego se lo pasaban a máquina y don José sólo firmaba.

Cuando los niños de mi tío Paco fueron mayores, hacia 1970, se fueron a Barcelona y allí murió. Mi tía tiene 98 años. Es la hermana que queda, de trece hermanos que tenía mi padre.

La persona

– María Márquez Sánchez

Nació en 1942. Su abuelo materno emigró a Argentina cuando tenía varios hijos y nunca regresó, y su abuela materna, de Vejer de la Frontera, sacó adelante a los niños trabajando de costurera para el marqués de Mora Figueroa.

Su madre murió de cáncer cuando ella era una niña. Su padre trabajó como ganadero en varios cortijos, entre ellos los de Joaquín Núñez Manso.

María vivió en varios cortijos, con diversos familiares, y desde pequeña ayudó a atender los animales y en las tareas de la casa. En Tahivilla su padre trabajó para Marcos Núñez del Cuvillo, y perdió su trabajo tras un accidente laboral.

María sabe leer y escribir. Estudia en el Centro de Adultos de Facinas. Le gustan mucho escribir y transmitir poemas, coplas y relatos.

Testimonio recogido en septiembre de 2012.

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