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Entre los trabajadores había mucho interés en aprender

El testimonio

– Entre los trabajadores había mucho interés en aprender. Y los padres aprendían con los hijos.

Yo cobraba poquito. Había familias que no podían, y uno se daba cuenta. Facilidades se daban todas las que se podían, eso sí; porque nosotros venimos de casta pobre. Pero a mí no me faltó de comer. Yo no llevaba comida en la mochila. Allí donde llegara, de día o de noche, se reunían todos los chicos y chicas de las casas cercanas, desde los pequeños de cinco, siete, ocho ó nueve años.

La familia de los Lara y la familia de Los Moritos, que tenían once o doce hijos. Más para arriba los Romero, y unos de apodo Nuflo (donde había diez u once personas, entre chicos y mayores). En Potrero Alto eran los Moya, después los Serrano. Siguiendo pasaba hacia Puertollano. Y para abajo hasta donde Juan Lara , y de ahí bajaba hacia Cañá Jara, donde dormía y comía.

Y más abajo estaban los Benítez, los Delgado y los Castro. Juan León de Cañá Jara también aprendió conmigo, y los que vivían por debajo del Santuario de la Virgen. Después cogía de Cañá Jara para arriba y hacía el mismo recorrido de vuelta.

Por debajo de nosotros, al otro lado del muro, vivían los Peinado. Yo tenía con el padre mis cosas: él me decía que yo tenía mucha letra menúa, porque cuando decía cualquier cosa, yo le respondía, “ahí no llevas tú razón; tú serás el manijero, el capataz o el dueño, si quieres, pero en eso que me dices tú no llevas razón”.

Este ha sido siempre un pueblo de señoritos y de caciques, y a ellos no les interesaba que el pobre supiera, porque le iban a reclamar. Lo que querían era gente que trabajara y les pagaban lo que les daba la gana. Yo he trabajado en los años cincuenta por nueve pesetas y un kilo de pan. Y salir de casa antes de asomar el sol, y volver con noche cerrada. Por eso había tanto interés en aprender entre los trabajadores.

La gente de campo estaba muy interesada en que sus niños supieran. Y en las casas donde nosotros enseñábamos a los niños, los padres aprendían de los mismos niños. Cuando traían la tarea para el próximo día, los padres se ponían a hacerla con ellos, de modo que no tenían que pagar más.

La persona

– Salvador Santana Escalona

Nació en 1931. Era el quinto de seis hermanos.

Su familia era de Los Boliches, en Fuengirola. Sus abuelos y sus padres trabajaban en el campo por cuenta ajena.

Su padre estudió en un conservatorio de música, hasta que sus padres no pudieron costearle más los estudios. En los años treinta militaba en un sindicato agrario. Pasaron la guerra en Melilla y después fueron repatriados a Málaga.

Trabajó en la agricultura y como maestro de campo. Después como marinero y en un negocio de restauración propio.

Se casó y tuvo tres hijos. Es un amante de la lectura. Tiene varios libros de poemas y sus memorias manuscritas.

Reside entre Tarifa y Algeciras.

Testimonio recogido en 2012

 

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