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En cada cortijo enseñaba un maestro

El testimonio

– En cada cortijo donde trabajó su padre enseñaba un maestro de campo. Él se esforzó por que sus hijos aprendieran.

Cuando era joven, mi padre se vio en Melilla enfermo, sin poder escribir una carta a su madre. Un amigo suyo le escribía las cartas y se las leía. Por eso se dijo que sus tres hijos por lo menos tenían que saber leer y escribir; y se esforzó por conseguirlo.

Lo que sabemos es lo que aprendimos con los maestros de campo. No pudimos ir a institutos ni universidades. He luchado por que mis hijos se defiendan bien, y tengo una hija que es maestra y se explica mucho mejor que yo.

Mi primer maestro lo tuve con 6 años, hacia 1955, en la huerta de don José (Cuatro Vientos). Se llamaba don Juan. Le dejaron una habitación del cortijo, que era muy grande, e íbamos todos los niños de La Palmosilla, Cuatro Vientos, La Peña, El Torrejón…. Ahí hizo mi hermano (que es mayor que yo) la primera comunión con 7 años.

En Fuengirola nos daba clase uno que se llamaba Antonio. Era muy calladito, y enseñaba mucho.

Conocimos otro maestro al que le llamaban Patas Cortas, al pobre, porque era bajito. Ya no nos daba clase, porque era muy mayo. Como nos conocía desde chicos, venía a El Pozuelo cuando mi marido y yo éramos novios, a ver si le dábamos algo.

Mi abuela Ana, madre de mi padre, que vivía en Betijuelo, cogía cualquier papel y lo leía. Como al cortijo ya no llegaban maestros a enseñar, a mi hermana pequeña la mandaron a Betijuelo con la abuela, porque cerca había una escuela rural donde trabajaba Navarrete. Mi hermana no quería dejar su casa, y se iba para Betijuelo llorando, la pobre… y la abuela llorando de ver a la nieta. Algunas veces me iba yo con ella, para que estuviera más conforme.

La persona

– Mari Luz Araújo del Río

Nació en la finca de Perico Núñez (Casas de Porros) en 1948.

De pequeña vivió en el molino de Manuel Fernández, en Dulce Nombre y en el cortijo de Cuatro Vientos, donde su padre trabajaba como encargado. Después se trasladaron a un cortijo del mismo dueño en Mijas. Regresaron al molino de Manuel Fernández y más adelante vivieron en El Colmenar.

Cuando se casó, emigró cinco años a Barcelona. Actualmente vive en Algeciras.

Testimonio recogido en 2012.

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