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Aprendió con el maestro barbero Pepe Gil

El testimonio

–  Aprendió en la escuela particular de Las Porronas y trabajando con el maestro barbero Pepe Gil. Su madre aprendió de mayor.

Los tres hermanos mayores estuvieron en el colegio público, y el pequeño también. Yo estuve un día: yo quería ir al servicio, y le pedí permiso varias veces y no me contestaba, hasta que me oriné encima. Me pegó una guantada, que cogí la puerta y no volví a aparecer por allí.

De pequeño, estuve yendo a una escuela particular de tres muchachas llamadas las Partida, a quienes decían de mote Las Porronas. Las tres eran solteras y aquí no se les conoció familia. Daban clases en una habitación de su misma casa. Allí habíamos niños de todas las edades. Iban muchos, supongo que porque en el colegio público no había suficientes plazas para todos.

Pero quien de verdad me enseñó fue el maestro barbero Pepe Gil. Entré con once años como aprendiz en la barbería y estuve trabajando con él hasta los veinte años. Como iba por la mañana, lo primero que me exigía el barbero era aprender, y me corregía la tarea a diario. Me enseñaba a leer y escribir, a sumar, restar, multiplicar y dividir. Me ponía copias, dictados… Y me enseñó a comer, porque hasta que estuve con él, yo nunca había manejado un cuchillo y un tenedor.

Una vez estuve mucho tiempo sin hacer la tarea, porque él no me decía nada. Hasta que me preguntó, “¿desde cuándo no la haces?”. “No me acuerdo”. “¡Pues mira la fecha del cuaderno!”. Habían pasado 38 días. “Pues hasta que no termines no vas a almorzar”.

Mi madre aprendió a leer y escribir con 65 años. Se fue un hermano mío a Ceuta, y tenía que esperar a que viniera alguno de nosotros a la casa para que le leyera las cartas. Ella siempre estaba con la libreta y el lápiz; y una amiga la dijo, “¿tú quieres aprender a escribir?”, y la buscó una maestra de adultos que iba todos los días a su casa. Aprendió para defenderse.

La persona

– Alfonso Santander Castilla

Nació en 1940 y se crió en Facinas. Eran cinco hermanos.

Su padre nació en Facinas. Estuvo trabajando en el campo y después en una panadería. Murió en 1952. Su madre era ama de casa.

Trabajó de barbero y en las corchas como aguaor. Fue voluntario al ejército y estuvo cuatro unos años de cabo primero. Trabajó de peón en Facinas, de listero en la construcción de un tramo de carretera entre El Retín y el cortijo de Las Piñas, y en una panadería.

En 1972 se traslada a San Pedro de Alcántara, donde trabajó pasando lista al personal de una obra, en la construcción, de jardinero y en un almacén de bebidas. Actualmente está jubilado y colabora en la parroquia de su barrio.

Testimonio recogido en 2012.

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