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Aprendió a leer observando las clases dirigidas a otros

El testimonio

– Aprendió a leer observando durante las clases destinadas a los chicos de la casa donde servía.

Cuando murió mi madre, mi padre se quitó de en medio y a nosotros nos repartieron. Yo me quedé con mi abuela, y a los ocho años ya me pusieron a servir en una casa de La Ahumada, cuidando niños chicos.

Me vine a servir a una casa de Matatoros con diez años. Y con once años, hacia 1948, me fui a otra de Arroyo Viñas donde tenían muchos hijos, seis o siete varones y dos hembras. No ganaba nada; estaba nada más que por la comida. Mucho trabajo y ya está; eso es lo que había. Y ahí me quedé hasta que me casé.

En esa casa los dos varones más chicos, que tendrían 14 y 15 años, recibían lección del maestro Jerónimo. Como yo estaba sirviendo y tenía que trajinar, no me daba lección. A mí me gustaba mucho aprender, y daba una vueltecilla alrededor de ellos, estirando el cuello, para ver lo que hacían. El maestro era muy bueno, el pobre, y les decía a los padres, “¡Que a la niña también le gusta de aprender…!”. Pero la familia no pagaba al maestro por mí.

Yo voy por ahí, y todos los anuncios que haya los leo. Los números también sé hacerlos, pero no sé escribir. Si me hubieran puesto con ese maestro, también hubiera aprendido. Las otras hembras de esa casa tampoco sabían.

A la escuela de Tarifa sólo iba quien tenía dinero. Los pobres del campo no podíamos ir, porque estaba muy lejos y porque teníamos que trabajar desde chicos. Para venir al pueblo a hacer los mandaos, nosotros teníamos que venir con un burro, porque no había camino. Unas veces iba una montada, y otras andando. En el cruce de la carretera conocí yo a mi marido.

Nuestros hijos, que nacieron en los años sesenta y setenta, estudiaron en la Escuela Hogar de Tarifa. Había un vecino que tenía Land Rover: por una pequeña cantidad de dinero, los lunes por la mañana llevaba a los chiquillos de la zona a la Escuela Hogar, y les recogía el viernes por la tarde.

La persona

– Luisa González Lozano

Nació en 1937 en La Ahumada. Cuando tenía cuatro años murió su madre, dejando a cinco hijos; el más pequeño de un año. Trabajó sirviendo hasta que se casó. En Matatoros nacieron sus hijos.

Vive en Tarifa.

Ofreció su testimonio en 2012.

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