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Antonio del Castillo, maestro rebelde y luchador

El testimonio

– Antonio del Castillo fue un maestro reconocido y temido a la vez, según Chan Álvarez

Yo llegué a conocer a Antonio del Castillo, aunque me llevaba mucha distancia. En aquellos tiempos, era el hombre que tenía más cualidades culturales. Yo he visto escritos suyos, con una letra muy cuidada y con expresiones que llamaban la atención. No era bien visto, porque sus conocimientos y su forma de ser le impulsaban a denunciar. No era un hombre violento, pero sí claro. Tenía una cultura superior y la empleaba para protestar y exigir; se sublevaba contra aquello que no era justo.

La gente de Facinas le tenía respeto y hasta temor. Esto es loable cuando la miramos hoy, pero en un tiempo en que todos estábamos bajo el yugo, nosotros mismos veíamos mal que alguien destacara como rebelde y luchador.

Al tiempo que inspiraba miedo, a ese hombre le buscaba la gente para que escribiera cartas con quejas. Cuando no eran capaces de denunciar o no querían hacerlo, recurrían a él. Él sabía redactar ese tipo de escritos, las fórmulas de cortesía, el vocabulario adecuado: “usted me tenía que haber pagado tal cantidad hace un año, por tales motivos…”. Con el temor de entonces, el hombre que la había encargado, entregaba la carta quitándose responsabilidad: “No… esto no es cosa mía, es Castillo quien lo ha escrito…”. Y al final le pagaban.

La persona

Chan Álvarez Cabeza

Nació en Facinas en 1944.

Sus familiares trabajaban en el campo, en un molino harinero y en tareas administrativas.

Se formó en una escuela pública, en el colegio particular de Las Porronas, con el bachillerato radiofónico y en la Escuela de Adultos, donde obtuvo el graduado escolar. Con trece años empezó a trabajar en un comercio local. Hombre de cultura, aficionado a la lectura y que ha escrito varias novelas.

Ofreció su testimonio en 2012.

 

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