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A cambio de criarle unos conejos

El testimonio

– A cambio de criarle una collera de conejos

Tengo bastantes recuerdos de don Fausto Ruíz Galán. Era un hombre bajito y con barba. Se desplazaba por los campos en una yegua que le dejaban los señores del cortijo de Villalvega, donde se alojaba. Allí tenían ganadería brava. Recuerdo que todas las clases las daba de memoria; nunca lo vi guiándose por un libro. Nos enseñaba a leer con los libros de aquel entonces y si algunos de los alumnos no lo sabíamos, nos cogía de la patilla. Los sábados no nos daba cuentas; lo sábados sólo enseñaba el catecismo.

En la casa donde vivía el cabrero, en la dehesa El Hornillo, del término municipal de Arcos de la Frontera (Cádiz), nos juntamos cinco niños: tres los hijos del cabrero y mi hermano y yo. Nosotros vivíamos de prestado. Mi padre era cancelero en esta finca: cuidaba del ganado y mantenía la cancela cerrada a cambio de poder cultivar un huertecito y criar animales. No cobraba nada.

Quiero recordar que nos cobraba al mes por las clases a mi hermano y a mí cincuenta o sesenta pesetas. Pasado un tiempo don Fausto habló con mi padre: “Curro, vamos a hacer un trato, usted me cría una collerita de conejos y yo no le cobro por las clases”. Para él poderse comer un guiso de vez en cuando. Se los criamos junto a los que nosotros teníamos. Este era el pago de las clases.

Recuerdo que el abuelo de mis compañeros de clase, que era de Ubrique, era más mayor que don Fausto y también había estado en la guerra, como él; y hablaban mucho entre ellos. Aunque por entonces los niños no podíamos estar pendientes de la conversación de los mayores, según contaba don Fausto había sido capitán de fragata de la Marina. También le contaba que estuvo preso, decía que había estado en el estraperlo para conseguir qué comer. Y si se ve que evitaba encontrarse con la Guardia Civil.

Estuvo dos años más o menos dando clases por allí y ya no supimos más de él. Después vinieron otros maestros; recuerdo uno que se llamaba don José, que iba en una burra. La primera comunión la hice en la Escuela Rural de Las Abiertas, donde enseñaba una maestra que venía de lejos. Pero yo aprendí mucho más con Fausto que en Las Abiertas. Tengo muy buenos recuerdos de ese tiempo.

La persona

– Juan Antonio Canto Pérez

Nació en 1955 en Villamartín (Cádiz).

De los siete a los veinte años vivió en la finca El Hornillo (actual pedanía de Las Abiertas), donde sus padres trabajaban.

Actualmente vive en Cádiz con su compañera y asiste a una Escuela de Adultos, donde aprende informática entre otras cosas.

Testimonio recogido en 2016.

Juan Antonio Canto Perez

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