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Aprendió con un familiar, que a su vez tuvo maestro de campo

El testimonio

– Aprendió a leer y escribir con su tía. Se formó en una escuela religiosa y haciendo cursos por correspondencia.

Yo con tres años sabía leer. Mi tía Lola (Dolores) Lozano me enseñó a leer con una cartilla. Yo conservaba una carta que escribí a los reyes magos con cuatro años. Mi tía le puso por detrás, «Leonorcita Lozano, mi sobrina, la hizo con cuatro años y medio». Pero ahora no puedo tener las cosas aquí conmigo, y no sé dónde habrá quedado.

Mi tía nació en 1886 (tenía la edad del rey Alfonso XIII) en el Puerto de la Cruz, como toda mi familia. En aquellos años (1890) a su casa iba un maestro de campo a quien no llegué a conocer. Aunque sólo daba clase a los varones, ella aprendió de oír a este maestro dar clase a los hermanos. Con trece años mi tía se vino al pueblo.

Mi tía me llevó a la escuela de las monjas en 1928, para que hiciera la primera comunión cuando no tenía cumplidos los siete años. Con nueve años estudiaba «Mecanografía del método ciego en un año». Cuando tenía diez años a mi tío le dio una embolia. Yo salí de la escuela para cuidarle. Poco después murió. Esto nos afectó mucho.

Seguí estudiando por correspondencia, comprándome libros. Y teníamos que contestar por correo a las preguntas que hacían. Hice cursos de de gimnasia, de cocina y de corte y confección. Esto me sirvió para hacerme mi ropa, porque yo no le pedía nada a mi tía.

La persona

– Leonor Alba Lozano.

Nació en 1921, en el Puerto de la Cruz. Su padre trabajaba como ganadero. Cuando tenía dos años su madre falleció al dar a luz su cuarto hijo. La recogió una tía suya en Tarifa y tuvo poco contacto con su padre y hermanos.

Al empezar la guerra de 1936-1939 fue testigo de varios asesinatos.

Se formó con la ayuda de su tía y estudiando por su cuenta. Siempre ha sido autónoma económicamente; no quiso casarse y no tuvo hijos. Actualmente vive en la Residencia de Ancianos de Tarifa.

Ofreció su testimonio en 2012.

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