Aprender y enseñar en el campo (Tarifa, Cádiz; siglos XIX y XX)

Juan Quero, pastor y recovero criado en el cortijo de El Moro (Tarifa), se atrevió a construirse como hombre culto. A pesar de no poder ir a la escuela, él solía recordarnos que no era autodidacta: con cuatro años ya recibía enseñanzas del maestro Sebastián Muñoz, que en los años veinte y treinta de su siglo recorría la Sierra de la Plata, “rescatando a los niños de las garras de la ignorancia”. Hace tiempo que me rondaba en la inquietud el perfil humano de este maestro: ¿qué preparación tenía? ¿Qué motivación?

Maestros de campo,  ambulantes o itinerantes, maestros temporeros, maestros idóneos, maestras y maestros rurales, maestras de migas y de escuelas particulares. ¿Oficio o forma de buscarse la vida? ¿Por qué la escogieron? ¿Cómo enseñaban? ¿Cobraban? ¿Dónde trabajaron?

A comienzos de 1936, mi tía abuela Feliciana Rodríguez vivía en Sevilla y estudiaba Ciencias Químicas. La represión franquista se cernió sobre varios familiares suyos, frenando con ello sus posibilidades de formación. El dibujo que encabeza este blog pertenece al libreto La Triste Realidad, que recrea los desvelos de Feliciana a inicios de los años 1940 para conseguir plaza de maestra cerca de Tarifa, su pueblo. La obtuvo en la escuela rural de Casas de Porros (a nueve kilómetros de Tarifa), donde trabajó entre 1946 y 1956, alojada en una humilde casa escuela. ¿Cómo vivió Feliciana este cambio? En 1965 ya había en Tarifa once escuelas rurales, ¿eran suficientes para la población infantil del campo?

La ilustración de esta columna, tomada de un manual pedagógico, muestra a una mujer que se inclina respetuosa hacia varios niños y niñas. Todos tienen el mismo recurso: un libro. No hay formalidades ni barreras físicas. El manual fue profusamente utilizado entre los años treinta y sesenta del siglo XX, lo que sugiere que en ese tiempo la enseñanza no institucional estaba muy extendida. Pero a un mismo tiempo fue infravalorada y soterrada (cuando no perseguida) frente a la enseñanza oficial.

“Ideas, hechos y ejemplos”. Ed. Dalmau Carles, 1932

Este espacio web ofrece testimonios orales sobre el modo de aprender y enseñar no reglado recogidos entre 2004 y 2014, que son el eje de una investigación en curso: “Maestros de campo y escuelas particulares. El aprendizaje y la enseñanza no formal, (siglos XIX y XX)”.

Estos testimonios  muestran una parte de nuestra Historia desconocida, y son también devolución y homenaje que dignifica a las mujeres y hombres que aprendieron a pesar del desprecio y la marginación imperantes; a quienes se desvelaron tratando de enseñar a sus convecinos y a los que en su destierro político optaron por luchar contra el analfabetismo.

  •  En la pestaña “Testimonios recogidos” explico sobre las entrevistas y su elaboración. Las categorías que se despliegan (“autodidactas”, “maestros de campo”, “escuelas de cortijo”…) ofrecen las piezas de testimonios que cubren cada criterio. Si quieres buscar un testimonio según el lugar de origen, el nombre de la persona o su contenido, atiende a las etiquetas en la parte inferior de las entradas.
  • La pestaña “Documentos de interés” presenta documentos, comunicaciones, literatura o ensayo. Se despliega en dos opciones: los relacionados con la enseñanza en Tarifa, y los referidos a otros lugares.
  • A través del apartado “Contacto” puedes hacerme llegar tus impresiones y sugerencias. Si aprendiste por tu cuenta, con un maestro de campo o en una escuela particular o miga, y quieres sumar tu experiencia, te agradecería que rellenes el formulario propuesto.

Beatriz Díaz Martínez